¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

domingo, marzo 13, 2011

El espía que "se perdió" en Cuba


Esta es la historia de un presunto espía cubano que tenía hilo directo con Euskadi. Se llama Conrado Hernández y lleva dos años ‘desaparecido’ en la isla. Era el delegado en Cuba de la Sociedad para la Promoción y Reconversión Industrial (Spri) del Gobierno vasco, dependiente del Departamento de Industria. Al mando de esta oficina desde su apertura, en 1998, ejercía de enlace comercial del Ejecutivo de Vitoria con el país caribeño, donde hay instaladas 40 empresas vascas. Así presentado, Hernández parecía llevar una vida libre de sospechas. Ni tenía, que se sepa, nombre en clave en plan 007 ni su actividad cotidiana acumulaba un frenesí de aventuras. Como mucho, las barbacoas que preparaba para sus amigos en su finca de Matanzas, camino de Varadero, entre partidas de dominó y ‘buchitos’ de ron. Uno de los comensales habituales era Carlos Lage, entonces vicepresidente y un valor al alza dentro del régimen.

Pero, como en cualquier caso de espionaje que se precie, no todo es lo que parece. La vida de Conrado Hernández sufrió un vuelco hace ahora dos años en el aeropuerto de La Habana, donde fue detenido cuando se disponía a volar a Bilbao. Desde entonces no hay noticias sobre el paradero del delegado de la Spri en la isla. La sorpresa llegó cuando el Gobierno cubano le acusó de espionaje por facilitar información al CNI, los servicios de inteligencia españoles, algo negado por estos. Por haber grabado de forma clandestina conversaciones a cargos del equipo de Castro.

El arresto provocó la retirada de agentes ‘quemados’ del CNI en una isla en la que suelen controlar eventuales movimientos de militantes de ETA. Además, su captura desencadenó la mayor ola de destituciones de altos funcionarios de los últimos años en el régimen comunista. Entre otros, cayeron sus amigos Lage y el canciller Felipe Pérez Roque, otro asiduo a las barbacoas.

Esta es la faceta más azarosa de Conrado Hernández, ingeniero industrial, de unos 60 años. Su rastro se pierde el 14 de febrero en el aeropuerto José Martí, acompañado de una mujer que podría ser su esposa, Amalia, una teniente coronel.

La cronología sigue así. La Policía entró el 27 de febrero en la sede de la Spri en la Habana, donde se incautó de documentación. El presidente cubano, Raúl Castro, anunció el 2 de marzo en el buró político los ceses de Lage y Pérez Roque, censurados por «desleales».

El 7 de marzo salió a la luz la detención del delegado de la Spri. Primero se especuló con su implicación en corruptelas que podrían salpicar a Lage. Después, se le señaló como espía por informar sobre la situación interna del poder y el estado de Castro -la mujer de Hernández trabajaba en el hospital donde atendían al comandante en jefe-.

La última vuelta de tuerca es que Conrado Hernández podría ser un agente doble, utilizado por el Gobierno cubano para sondear eventuales conspiraciones internas. De ahí las supuestas grabaciones a Lage y compañía en el ranchito de Matanzas. Al parecer, los altos cargos bromeaban sobre los «fósiles» que dirigían el país y se presentaban como adalides de una renovación política. De una tacada, Castro se quitó de encima a una camada con aires renovadores.

En un vídeo emitido a dirigentes y militantes del Partido Comunista, Hernández confesó después que colaboraba para el CNI. Lo dice sentado «cómodamente» en un sillón. «Parece que es una entrevista en lugar de la confesión de un acusado de espionaje», ha relatado un espectador a EL CORREO. Demasiado «tranquilo» para hacer frente a unos cargos como la revelación de secretos, castigado en Cuba con hasta 20 años de cárcel e, incluso, pena de muerte.

«Dedícate al béisbol»

Tras la tormenta, el Gobierno vasco sustituyó en junio de 2009 a Hernández por un delegado «provisional» al frente de la Spri en La Habana. A raíz del escándalo, el Ejecutivo cubano dejó el nombramiento en manos del país de origen. Industria designó al vizcaíno Raúl Duque Apellániz, que sigue al mando de la oficina. Para extremar el control, la consejería encargó a una firma extranjera la elaboración de una auditoría para repasar las cuentas durante la gestión de Hernández. El informe ha descartado irregularidades, explica Industria.

La oficina de Cuba es una de las doce delegaciones que tiene la Spri en el extranjero y la primera con la que abrió nuevos mercados. Desde 1998, ha ayudado a introducir cien empresas de Euskadi en la isla.

Tras el arresto, que coincidió con el Gobierno de Ibarretxe en funciones, los departamentos vascos de Industria y Acción Exterior buscaron la ayuda de la Embajada española para interesarse por la situación de su enlace comercial. Al ser ciudadano cubano, sus pesquisas quedaron limitadas. «No sabemos nada», admiten todavía hoy los responsables del Ejecutivo de Vitoria. Cuando este periódico ha preguntado oficialmente en Cuba por el paradero de Conrado Hernández, ha llegado a recibir esta sarcástica respuesta: «Dedícate al béisbol» (el deporte nacional). La suerte de Hernández sigue siendo un misterio. Dos años después, se especula con que pueda estar viviendo en régimen de reclusión domiciliaria, quizás, en el ranchito de las barbacoas

JOSÉ MARI REVIRIEGO / MILAGROS L. DE GUEREÑO

Via gacetadecuba.com

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