¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

viernes, febrero 04, 2011

Yeltsin - El primer presidente



Boris Nicolaevich Yeltsin nació el 1 de febrero de 1931, hace ya 80 años, en la aldea de Butka, en la región de Sverdlovsk. Ahí comenzó su carrera como ingeniero constructor y como funcionario del partido comunista. En 1961 ingresó en el PCUS y lo abandonó en julio de 1990 criticando la política partidista desde la tribuna del congreso.

Ya en 1976 dirigía la organización partidista de Sverdlovsk y fue quien cumplió la orden del Kremlin de destruir la casa donde fue asesinada la familia imperial Romanov en 1918. En 1985 pasa a Moscú como jefe del partido con la llegada de Mijail S. Gorbachev. Se ganó el respeto de los moscovitas porque almorzaba en los comedores obreros, viajaba en el metropolitano y expulsó de la administración urbana a varios funcionarios corruptos. Pero los planes de Yeltsin no eran los de Gorbachev. A los dos años de trabajar en la capital criticó la lentitud de las reformas. Lo hizo públicamente, en el pleno partidista de 1987. Y cayó del Olimpo político soviético – el Politburó.

La prensa soviética denomina su crítica a Gorbachev “posición equivocada” de Yeltsin en la prensa rusa y Gorbachev le amenazó con no permitirle acercarse a la política. Pero se presentó Yeltsin como candidato independiente al congreso de diputados de la URSS en 1989 y fue electo por la ciudad de Moscú. Mientras más en el Kremlin deseaban que se alejara de la política, que no criticara a Gorbachev, mayor era el apoyo entre los rusos para que Yeltsin dirigiera el país.

En elecciones generales fue electo en junio de 1991 presidente de la Federación Rusa. Estuvo entre los primeros que pidió el fin del monopolio político de los comunistas en la sociedad soviética. Ha sido el único caso de funcionario partidista soviético que se convirtió en un verdadero político con apoyo popular. Dejó de ser nominado por un selecto grupo para ser elegido por el voto de millones.




Su nombre no se puede separar en dos momentos decisivos de la historia de su país -agosto de 1991 y octubre de 1993. En la primera descansaba en la dacha, en las afueras de Moscú, cuando se despertó con la noticia de la destitución de Mijail S. Gorbachev. Atravesó la ciudad llena de soldados, de tanques y puntos de control y se negó a ponerse un chaleco antibala. La Casa Blanca de Moscú,la sede entonces del gobierno ruso se convirtió en el símbolo de la Perestroika, y sin Gorbachev. Durante tres días Yeltsin se opuso al KGB, al ejército rojo, a la economía planificada, a la unidad forzosa de quince repúblicas. Con sapiencia de estadista pidió el retorno del presidente soviético, su vuelta a la capital. Aprovechó la ocasión para prohibir las actividades del partido comunista en el territorio de la Federación Rusa. Supo convencer a sus colegas de Ucrania y Bielorrusia para firmar un tratado que pusiera punto final a la Unión Soviética. Terminó con la historia que inicio Vladimir I. Lenin en 1917.

En octubre de 1993 el Soviet Supremo de Rusia, con una mayoría comunista, había creado un doble poder en el país. Intentaron tomar la alcaldía de Moscu, la torre de televisión Ostankino y quitarle el poder a Yeltsin. De nuevo los tanques en las calles moscovitas, los soldados disparando contra la sede parlamentaria y abortando lo que parecía ser el inicio de una guerra civil.

Supo pedir perdón por el crimen de la familia imperial, buscar la paz con los chechenios, escuchar sus demandas y velar por los intereses nacionales de Rusia. Como ningún presidente ruso o soviético, supo mantener estrechas relaciones con su colega estadounidense. Las carcajadas de Bill Clinton junto a Yeltsin, el buen humor de los dos presidentes es parte de la historia de las cumbres entre Moscu y Washington.





Nunca le importaron los sondeos de popularidad. Empezó las reformas para romper con los moldes de la economía socialista y sobrevivió la crisis económica de 1998, cambiando cuatro jefes de gabinete en un año.

Antes de Yeltsin en Rusia nunca existieron elecciones generales para la presidencia del país. Siempre respetó los periodos e inclusive se retiró antes de terminar el segundo periodo. Nunca acepto la idea de extender el mandato. Tres infartos no fueron obstáculos para bailar en la tribuna, cantar con músicos jóvenes, viajar por todo el país demostrando que era más apto que el candidato comunista. Desde 1996 la salud no le acompañaba siempre, pero nunca se quejó en público. No rompió la tradición rusa de tomar copas de vodka por cualquier motivo. Eso le daba popularidad en el pueblo, de la que nunca gozó Gorbachev. Ante los ojos del mundo entero renunció a la presidencia y designó al primer ministro Vladimir V. Putin como mandatario interino. Se retiró de la política hasta que falleció en el 2007. En Rusia se le recuerda como el padre de la constitución rusa, como el sepulturero de la URSS, pero sobre todo se le reconoce como un luchador que venció al comunismo.

Via diariolasamericas.com

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