¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

miércoles, febrero 09, 2011

Raices de esperanza o cogollo castrista ??


Por Zoe Valdes

¿RAÍCES DE ESPERANZA O COGOLLO CASTRISTA?

Vivimos en una época donde los acontecimientos pasan a toda velocidad y no dejan de ser eso: meros acontecimientos que arrastran una banalidad aplastante, lo que resulta una forma ideal, un modus vivendi y actuante fenomenal para los totalitarismos. No podemos negar que la revolución castrista fracasó estruendosamente, pero el producto de marketing funcionó a nivel mundial, se impuso, y por todos lados se ha colado ese lenguaje castro-revolucionario-guevarista, que algunos denominan progresista, y que nada tiene que ver con el progreso. Sin embargo, hasta los millonarios lo usan y ganan cada vez más dinero con su metodología. Vivimos pues en sociedades en vías del totalitarismo regidas por esa terminología (más bien jerga).

Yo acostumbro a detenerme en los acontecimientos, los desmenuzo, y analizo cada detalle. Me interesan cada vez más los detalles que el acontecimiento mismo. Por ejemplo, yo le puse en uno de mis libros la fecha de nacimiento a José Martí el día en que nació mi madre, ni siquiera lo expliqué, el que quiera creer que es un error que lo crea, pero yo quise que Martí naciera ese día; también le colgué de amante a Carmen Mantilla a Manuel Mercado, porque me parecía más interesante desde el punto de vista de la ficción que Martí traicionara a un amigo, que a un anfitrión enfermo, lo mismo puse de amante a Hatuey con Guarina, en lugar de Guamá, porque me servía para contar y reducir la historia de Cuba humorísticamente a dos marcas: una cerveza de marca Hatuey y un helado de marca Guarina, Cienfuegos me parecía un nombre más hermoso para una ciudad, sobre todo en épocas de piratas, que Fernandina de Jagua (aunque este nombre es precioso, pero lo de cien fuegos tenía más que ver con la filibustería y la piratería), de este modo a mí la historia como hecho histórico me importa un bledo, porque a mí la historia sólo me sirve para narrar, como novelista, ya que no soy historiadora, y mucho menos una detective del pasado.

Hace algún tiempo un lector le preguntó a la escritora y editora Esther Tusquets si ella no se había dado cuenta en que había cometido errores graves en datos sobre la guerra civil española en una de sus novelas, y que por qué lo había hecho; ella respondió que primero era muy perezosa en relación a las fechas, cifras, y cosas históricas, pero que no sabía por qué lo había hecho, que seguramente con toda intención literaria. Excelente respuesta.

La literatura en literatura es lo principal, en historia ya es harina de otro costal. Y en literatura lo que importan son los detalles observados desde el prisma del escritor, que siempre, siempre, será un justiciero y un libertador, incluso si su protagonista esté entrándole a hachazos a una pobre e indefensa víctima, como es el caso de Fiodor Dostoïevski en Crimen y castigo. El detalle observado y desmenuzado es lo que importa a un escritor verdadero, y le importa más el misterio de su pasado que el jeroglífico de su presente. Es la razón por la que un escritor tendrá problemas con contar algo en twitter, por ejemplo, porque si en cine el plano de una manzana en una mesa se cobra segundos, y en literatura podría durar diez páginas, en twitter importa poco o nada que una manzana esté ubicada en una mesa, nadie la mencionará.

Yo me he quedado dándole vueltas al video del agente castrista sobre internet, lo he visto dos veces, y me han salido dos detalles mayores que los de la manzana, o sea, en este caso, el bostezo de la militar que asiste a la conferencia.

Esos dos detalles son los siguientes, el interés de explicar los mecanismos para que los blogueros puedan conectarse y trabajar a través de los BGAN que eran los equipos que Alan Gross llevó a Cuba. O sea, una manera de advertir, Alan Gross probablemente habló y sabemos que algunos blogueros se conectan a través de esos equipos, una forma de intimidación muy particular que usa la DSE castrista.

El otro detalle es promocionar el grupo Raíces de Esperanza. Me puse a averiguar lo que es Raíces de Esperanza y he podido leer que este movimiento ha sido creado en los Estados Unidos por un joven cubano-americano llamado Felice Gorodo, hasta ahí todo bien, aunque el nombre de Raíces de Esperanza me recuerda el nombre de la Secundaria Básica en la que estudié, bautizada por los castristas Forjadores del Futuro, al final terminamos llamándola Comedores de Pan Duro, o aquel Círculo Infantil al que llamaron Las semillitas del mañana, y terminó siendo Los suiciditas del mañana, o la cárcel para mujeres Manto Negro, Nuevo Amanecer, etc. Sabemos que los castristas son especialistas en enmascarar al lobo con la cofia de la abuela.

Raíces de Esperanza parece uno de esos nombres que sólo se le puede ocurrir a un castrista, las raíces son las cubanas obviamente, y ¿la esperanza? Al estudiar el carácter del movimiento esa esperanza no tiene su origen precisamente en Estados Unidos, ni en los estudios que estos jóvenes llevan a cabo en sus universidades, más bien todo lo contrario, consiste en desviar la atención de estos muchachos, de sus estudios, hacia una ideología, la castrista, vista y estudiada en la mata, o sea en el interior de la Cuba de Castro. La esperanza no consiste principalmente en que los jóvenes cubanos criados bajo el castrismo se formen a la manera americana, sino todo lo contrario, a la inversa, que los jóvenes cubanos, hijos de exiliados cubanos, a los que los Castro desfalcaron y desterraron de su país, vuelvan a Cuba a entregarle el dinero que sus padres han invertido en sus estudios universitarios, su inteligencia, y su ingenuidad, a favor del castrismo.

Es algo tan viejo como un sicómoro, lo hizo Alfredo Guevara a finales de los años setenta cuando creó la Comunidad de intelectuales cubano-americanos que viajaron a Cuba, en cuyo proyecto estuvo también el escritor Jesús Díaz, hizo una película titulada 55 hermanos, espero la recuerden. En aquella época se tentaron y hechizaron a profesores universitarios cubano-americanos a los que les dieron la tarea –puesto que ellos habían sido invitados a Cuba- seguidamente de invitar a escritores que representaran a la revolución a sus universidades, etc. Bien, en la actualidad aquel proyecto ha pasado a realizarse con los alumnos, con los estudiantes, eso y más es Raíces de Esperanza.

Al parecer la financiación de este proyecto está a cargo del señor Carlos Saladrigas, que es un millonario de izquierdas –como son casi todos-. Ahora lo que a mí no me cuadra es que un millonario tire su dinero de esa manera, porque todavía no conozco a ningún millonario que invierta su plata en raíz alguna, como no sea en bienes raíces, y mucho menos en la esperanza de otros, la única esperanza que le interesa a los millonarios, sobre todo cuando son de izquierdas, es que la suya propia esté bien segura y en la esperanza de su riqueza personal. Pero seguramente alguna inversión futura, a la manera socialista-española-zapateril, aunque con Aznar también se hizo, está preparando este señor en Cuba, para luego ponerle la pata encima a los cubanos y seguir pudriéndose en millones. Que no quepa la menor duda de eso.

Raíces de Esperanza es otro proyecto que a los castristas interesa promocionar, pero como ya nada que ellos promocionan por las buenas interesa al cubano de a pie, entonces lo pintan por las malas, o sea, se ponen a contar en el video de un seguroso que esos muchachos son enemigos, aunque enemigos de terciopelo, y ya una vez en la onda de lo prohibido al cubano se le filtra mejor. Porque de un tiempo a esta parte, digamos que desde hace 52 años, al cubano lo único que realmente le interesa es lo prohibido. Eso es la parte glamourosa de las dictaduras: lo prohibido.

Recuerdo una conversación interesantísima con una joven escritora cubano-americana miamense durante la presentación de mi libro La Ficción Fidel. La joven me saludó eufórica, ya nos conocíamos de antes, ella venía acompañada de una loca de estas teñidas de amarillo pollo, no era rubia, rubia era la madre, una célebre presentadora que me dijo que durante la época del capitalismo batistiano en Cuba, ella, que vivía en el López Serrano, oía (dijo “escuchaba”) los gritos de los torturados que provenían de la estación de policía, como yo he vivido al doblar del López Serrano y conozco las distancias, me dije que la señora debía tener el oído muy fino y ser la miembro número 5 de Los 4 Fantásticos para haber podido escuchar los alaridos, que fue la frase que ella usó, entonces tuve que hacer un esfuerzo muy grande para no contarle que ahora los alaridos que se escuchan en el mismísimo López Serrano es cuando los inquilinos descubren que les han robado otro trozo de puerta o de vitral art-déco para revenderlo a un negociante francés.

Total, que la loca de pelo amarillo pollo y la escritora cubano-americana miamense me confesaron muy nostálgicos que ellos habían salido de Cuba siendo niños, que sus padres los habían “obligado” a irse, y que ellos no habían conocido lo que nosotros habíamos conocido: la mierda castrista, que al parecer, por sus rostros, ellos la imaginaban perfumada a la gardenia. Yo vine a empatarme con la gardenia de nuevo en Francia, porque en Cuba, por cierto, ya no sólo no quedan flores, acabaron también con las mariposas. Y siguieron con que entonces decidieron vivir un año en Cuba, allá se fueron, le pidieron un cuarto a la UNEAC, porque ellos querían experimentar hacerse escritores viviendo en un cuarto, tal como algunos de nosotros, y allí pasaron un tiempo, hasta que… bueno, no sé lo que pasó después porque a esa altura de la historia me dio un cólico, no en la barriga que es donde suelen dar los cólicos, no, en el cerebro, y les quité el plug. Enseguida caí en la cuenta de que estos jóvenes creían que uno devenía escritor por cartelito de haber tragado mierda castrista en un cuarto de La Habana Vieja, y haber gritado cada amanecer “Seremos con el Ché”, bajito: asmáticos asesinos.

Claro, hay una gran diferencia entre un cuarto del Vedado entregado por la UNEAC, y otro de La Habana Vieja, por cierto, el mío se derrumbó y me tocó vivir durante dos años en un albergue alternando con un cine. Yo me he pasado toda la vida fantaseando con la posibilidad de haber sido americana, más bien europea, yo no quería ser más que de otro lugar que no tuviera que ver con el infierno castrista, y resulta que tengo que aguantar a dos inspirados cubano-americanos que piensan que para ser escritores uno debió de haber vivido en el fanguero castrista. Es idéntico a lo que le oí una vez a una mujer decir algo así como que, tú has puesto siempre tu vida en peligro, yo no, yo primero me casé con un hombre de dinero, luego tuve mis hijos, cree una empresa, y ahora que me voy a jubilar es que me voy a poner a escribir, pues yo no sé qué coño va a escribir, con lo aburrida que ha sido su vida; es lo mismo, pues ahora que ya mis padres me sacaron del comunismo y me acomodaron en el capitalismo, me dieron estudios, voy a viajar al mierdazal castrista, al parque temático del castrocomunismo: CastroWorld, a convertirme en artista o escritor, como si eso fuera así como así, como si el horror fuera una escuela que habría que pasar -como análisis resulta muy americano, tipo Hollywood.

Sobre todo porque yo conocí a esa escritora (la chica joven) cuando ni pensaba en serlo, y vivía con una parienta mía, que la tenía muy acomodada, por cierto, pero la gente piensa que lo único que le falta al mundo es otro escritor más, u otro pintor, y cuando ya lo tienen todo asegurado se dicen, eah, vamos a ser escritor ahora, llegó el momento. Y entonces, a ponerse el trajecito que ellos creen que viste al escritor. Ese tipo de gente es caldo de cultivo para los castristas, y no dudo que muchos de los jóvenes que se han metido en Raíces de Esperanza estén manipulados por ideólogos colocados por el castrismo en esas universidades, y sean inspirados en ese tipo de vía crucis.

Son muchachos aburridos de los videos-juegos, de las comodidades, a los que todo se les ha dado demasiado fácil, y entonces quieren ir a conocer sus raíces, sin pensar que ya lo que queda de lo cubano no es más que el cogollo castrista, la mala hierba, la pangola que destruye los campos y paraliza el cerebro. Una vez que llegan allí se obnubilan con lo que opaca y mata, sin tener en cuenta el enorme, el inmenso esfuerzo de sus padres para evitarles todo aquello.

No sé qué habrá sido de la loca del pelo amarillo pollo, pero por suerte, la muchacha, que se negaba en aquella época en darle un título a su libro, porque ella creía que con su nombre ya bastaba para designar una obra, tanta era su pretensión, ha ido mejorando su escritura y la leo con sumo placer de vez en cuando, aunque yo ya leo sólo a los clásicos, no por nada, sino porque cada vez queda menos tiempo, y no puedo perder ni un segundo en aventureros y aventuras ajenas, ya yo viví mi propia aventura, y ahora me toca admirar la de mi hija, que para mí es mi verdadera raíz de esperanza, la de una juventud que mira el futuro con arte, libertad y vida, y sabe que sus raíces son las del mundo, y que su cultura es la francesa, la cubana, y la universal.

Son los jóvenes que hablan más de dos idiomas, saben situar el mundo porque han viajado desde que nacieron, leen a Albert Camus, a Baudelaire, a Martí, a Juana Borrero, a Romain Gary, a Faulkner, y se mueven de la salas de cine a la pantalla de la computadora, de una puesta de sol en la India a un amanecer en Venecia. Europa, su historia, les ha enseñado el dolor del exilio, tienen conciencia de que sus padres han sufrido para darles a ellos la libertad, y se esfuerzan por honrarla.

Via Zoevaldes.net

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