¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

martes, enero 18, 2011

Rodriguez Parrilla, el nuevo maton del barrio



El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla atacó hace un par de días al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. Rodríguez, en tono agresivo, afirmó que el funcionario se ha dedicado a calumniar al Gobierno de Caracas y lo acusó de plegarse a los designios del Departamento de Estado de los Estados Unidos, además de puntualizar que el organismo que preside el político chileno, la OEA, sólo sirve para calumniar y atacar procesos “revolucionarios”.

Un par de cosas llaman mi atención tras el ataque furibundo de Parrilla, quien enfundado en su uniforme de nerd apuntó su dedo y vociferó como si del difunto Raúl Roa se tratase.

En primer lugar la elección del objetivo.

Insulza, viejo (y desgastado) militante socialista, albacea de Ricardo lagos para quien fungió de canciller y Ministro del Interior, apodado El Panzer en los tiempos en que dominaba con puño de hierro los afanes ministeriales de la nación austral, es considerado un aliado, y en el mejor de los casos, un simpatizante de gobiernos autoritarios de la región al estilo del chavismo bolivariano o el indigenismo de Morales. Insulza, cada vez más mojigato cuando de defender libertades se trata, ha sido zarandeado en más de una ocasión por los vociferantes de esta Latinoamérica enferma de populismo. Pero… ¿por qué? ¿Acaso la simpatía de Insulza por este tipo de regímenes no ofrece protección y calidez en el seno de una OEA cada vez más desprestigiada e indolente?

Quizás se trate de un esfuerzo por continuar desvalorizando a la organización panamericana a como dé lugar. Chávez, Parrilla y compañía saben que en el seno de la OEA se pueden librar batallas que perjudiquen al enemigo mayor, los Estados Unidos de Norteamérica, y así instaurar ese fallido nuevo orden político que el eje Chávez – Castro – Morales sueña con implantar en todo el subcontinente (y un poco más allá).

En segundo lugar, me intriga el lenguaje que comienza a utilizar Rodríguez Parrilla, estéticamente cercano al discurso irredento y soez de Raúl Roa, tan necesario en aquellos primeros años de nacionalismo exacerbado tras el triunfo de Castro y sus secuaces, pero tan ridículo e improductivo a la luz de los tiempos que corren.

No hay en este nuevo canciller vestigios del demagógico y cool “Robertico “ Robaina o del ofuscado y limitado Pérez Roque. Mucho menos del diplomático Malmierca o del imprevisible Alarcón. Bruno Rodríguez Parrilla, a pesar de sus modestos trajes y su imagen penitente, ha recibido la misión de secundar al chico malo del barrio, aunque para ello tenga que disfrazarse de matón.

Camilo López – Darias, enero 18.

Via gacetadecuba.com

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