¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

domingo, enero 16, 2011

Pioneros cubanos en los Estados Unidos

Por Guillermo Cabrera Leiva

En 1971 se publicó en Miami un pequeño libro, con el título de este artículo, escrito por José Isern, abogado y periodista espirituano, donde se recoge el nombre de un centenar de cubanos que fueron los primeros que se establecieron en territorio norteamericano desde el siglo XVI, cuando el imperio español dominaba el Nuevo Mundo, y Cuba era una posesión clave en ese imperio.

Isern demuestra en estas páginas estar muy documentado en temas históricos, y cita en la presente obra nombres, sucesos y circunstancias que reflejan amplio dominio del desarrollo de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos,.

La introducción que lleva el libro ya nos indica que el autor ha leído mucho sobre los primeros pobladores de la Isla, indios venidos de tierras de la Florida, y de su cultura, y se extiende en la descripción de cuestiones arqueológicas en territorios insulares del Caribe, manifestando con ello un vasto conocimiento histórico de esta zona del hemisferio.



Fortaleza de San Marcos, Saint Augustine, Florida, USA.

Pero lo más interesante para nosotros comienza en las páginas que describen la presencia de los primeros cubanos en territorio norteamericano.

“La primera mención que encontramos de un cubano en la Historia de la Florida – dice Isern – es la presencia de Juan de Hinestrosa, nativo de La Habana, provincial de la provincia de Santa Helena, cuyo cargo disfrutaba en 1644. En ese año el Cabildo de La Habana informó al rey Felipe IV sobre sus virtudes y sabiduría, pidiendo que fuera hecho obispo de la Isla de Cuba”

Más adelante se refiere Isern a la obra de la historiadora Jeannett Thurber Connor, donde ésta menciona al ingeniero Ignacio Daza, “un ciudadano de La Habana” que dirigió la construcción, en 1672, del fuerte San Marcos en la ciudad de San Agustín.


El bloguista en la Fortaleza de San Marcos, Saint Augustine, Florida, USA.

Hay capítulos en este libro donde Isern detalla la presencia de cubanos, hombres y mujeres, llegados de Cuba en la segunda época española, luego de devolver Inglaterra a España la península de la Florida, a cambio de La Habana, que había sido conquistada por Inglaterra en 1763. Estas páginas revelan una intensa búsqueda de datos en que el autor demuestra su capacidad de investigador y expositor.

Un personaje que Isern describe entre los primeros que figuraron en la lista de cubanos distinguidos en la Florida fue Fray Francisco Traconis, nacido en Santiago de Cuba, que el autor considera el primer maestro de escuela de la Florida.

Esta escuela de enseñanza primaria fue objeto de encomio por parte de los distintos prelados católicos que visitaron la Florida, por la disciplina, el buen desarrollo de la enseñanza y el comportamiento de los alumnos del maestro Traconis.



Juan Manuel de Cagigal y Montserrat, gobernador de Cuba en 1779

Otro personaje nacido en Cuba, cuya carrera militar y política tuvo gran alcance en la ayuda española a la causa de la independencia norteamericana, fue Juan Manuel de Cagigal y Montserrat, natural de Santiago de Cuba, quien llegó a ser Gobernador de Cuba en 1779 y a quien se le debe la valiosa ayuda militar prestada al General Bernardo de Galvez en la toma de Pensacola, que permitió a los ejércitos de Washington verse libres de la amenaza inglesa desde el sur.

Hay varios capítulos de esta obra que tratan de otras figuras que participaron en la vida militar y política de los Estados Unidos, pero que no deben considerarse entre los primeros cubanos que vinieron a este país. Algunos de ellos, como Juan de Miralles, primer enviado español al cuartel general de Jorge Washington, a quien Isern califica como “comerciante cubano”, no hay prueba de que hubiese nacido en la Isla.

El libro, sin embargo, trata de manera cuidadosa y pormenorizada la labor de otros cubanos en los Estados Unidos, ya entrado el siglo XIX, como Federico Fernandez Cavada y Carlos Agüero, que si bien merecen reconocimiento, no son de los pioneros cubanos en los Estados Unidos.

Via diariolasamericas.com

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