¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

miércoles, noviembre 24, 2010

Reformas y "segregacion"


La Habana, 11 de noviembre de 2010. (REUTERS)

La "actualización del modelo" propuesta por el Partido mantiene a los cubanos como ciudadanos de segunda frente a los extranjeros.

En el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social, que deberá aprobar el PCC en su VI Congreso, los comunistas cubanos aseguran que está presente la igualdad de derecho y de oportunidades para todos los ciudadanos, no el igualitarismo. Sin embargo, ningún punto toca el respeto a los derechos de los cubanos.

Al contrario, continúa latente en la "actualización del modelo económico socialista" la discriminación de los cubanos respecto a los extranjeros, principalmente a la hora de participar en la economía nacional.

Los comunistas de la Isla continuarán propiciando la participación del capital extranjero, mientras que evitarán la formación del nacional con excesivas regulaciones y control estatal.

La Constitución cubana equipara a los extranjeros con los nacionales en el disfrute de los derechos. Pero en la práctica los extranjeros son los únicos reconocidos para intervenir conjuntamente con el Estado en grandes empresas.

Los cubanos deben conformarse con ejercer las actividades por cuenta propia, lo que impide el progreso individual y familiar. ¿A eso llaman igualdad de derecho y oportunidades?

Para nadie son un secreto los privilegios que goza un extranjero en Cuba desde el punto de vista económico y social. Por supuesto, esas libertades no son exigencias externas, sino pura política gubernamental.

Mientras un cuentapropista debe pagar impuesto por los ingresos que percibe, gravados hasta en un 50% si superan los 50.000 pesos, los foráneos lo hacen sólo por las utilidades, en un 30%. La política es aplicar mayores gravámenes a los ingresos más altos, obstaculizando la actividad de los cubanos en su propia economía.

Las nuevas regulaciones del trabajo por cuenta propia son pura formalidad. Aún no se puede decir que favorezcan a los nuevos actores, que tiene la responsabilidad de contribuir con las cargas del Estado, generar empleos y aumentar la productividad del país. No tienen en cuenta que muchas familias dependerán del progreso de la actividad de los cuentapropistas.

Es justo reconocer que la inversión extranjera en Cuba reporta beneficios a la economía. Sin embargo, por sí sola no es la solución para enfrentar los problemas de la Isla, ni tampoco justifica políticas de diferenciación.

En la Constitución cubana, la discriminación por origen nacional está proscrita y es sancionada por la ley, pero nunca se ha legislado una norma que haga efectivo este principio. En contraste, es el propio gobierno quien instrumenta políticas de segregación, quien priva a sus nacionales de invertir en su economía, convirtiéndolos en irresponsables ante su destino.

Tomado de Diario de Cuba

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