¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

jueves, noviembre 18, 2010

Los cambios economicos en Cuba me confunden


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Por Guillermo I. Martínez

Si algún encuestador por casualidad me llamara para preguntarme qué pienso de los cambios económicos que el gobierno cubano ha anunciado tendría que decirle con plena honestidad: “Por favor diga que estoy confundido; que no entiendo bien ni lo que hacen, ni lo que tratan de hacer”.

Hay muchos analistas que saben mucho más que yo sobre lo que ocurre dentro de la isla privada de los hermanos Castro. Ellos dicen que debemos prestarle atención a los cambios propuestos. El gobierno cubano va a cesantear a 500,000 empleados públicos; van a eliminar la famosa tarjeta de racionamiento; van a permitir que los cubanos abran sus propios negocios, y hasta que contraten empleados que trabajen para ellos.

Dicen que Raúl Castro tiene una visión muy clara de la situación por la que atraviesa Cuba, y que la economía del país no puede sobrevivir al menos que se impongan estos cambios, que algunos consideran draconianos. Y hasta ahora, su hermano mayor, Fidel, no se ha metido con lo que hace Raúl. El dictador retirado habla y escribe de temas internacionales, de cosas importantes, tales como un posible holocausto nuclear.

Todo lo que propone Raúl debe concretarse en el próximo Congreso del Partido Comunista de Cuba, a celebrarse en abril del 2011. Estas reuniones del congreso del partido deben celebrarse cada cinco años, pero en Cuba todo funciona a como digan los hermanos Castro. Y en este caso la última vez que el congreso se reunió fue en 1997. Y hasta que no llegue la reunión del próximo abril los cubanos van a tener que regirse por los preceptos publicados en un folleto de 32 páginas con el título de “guías para una política económica”.

Y sin embargo, a pesar de toda la algarabía que han formado dentro y fuera de la isla, los expertos en el tema cubano deben recordar que en Cuba las cosas siempre tienen marcha atrás. Hoy son legales, y mañana cambian de opinión. Hoy los premian por ser buenos empleados de gobierno; mañana los despiden porque no tienen nada que hacer.

Un gran número de revistas y periódico que escriben del tema hablan de los flirteos de Cuba con pequeños intentos de privatizar partes de su economía a la caída de la Unión Soviética. En esa oportunidad Cuba permitió a los cubanos que abrieran restaurantes pequeños, llamados paladares, en sus casas y alquilar habitaciones en sus viviendas a los turistas.

Pero en menos de lo que canta un gallo, eso se acabó en el instante que el gobierno venezolano comenzó a subvencionar la economía cubana. Y muchos de los negocios abiertos fueron forzados a cerrar.

Sin embargo, casi nadie recuerda que ya Cuba había hecho algo similar en 1979 cuando le permitió a los campesinos vender los productos que cultivaban alrededor de sus pequeñas casas en forma directa a los consumidores. Eso también duró poco. Los campesinos que tuvieron éxito fueron forzados a vender, nuevamente, todo lo que producían al estado o si no iban a la cárcel.

Por eso es que estoy confundido con esos “nuevos cambios” en Cuba. El tiempo nos dirá si este es otro engaño temporal para entretener a un pueblo cansado de un gobierno al que le gusta vivir del cuento, o si esperan hasta que alguien -léase entre líneas Estados Unidos- decida que es hora de ayudar a Cuba.

Mientras todos hablan de estos cambios, hay otros de los que se oye poco. Y eso son los despidos a altos funcionarios gubernamentales que manejan negocios con empresas extranjeras o que tienen que ver con las divisas que entran al país. Esos funcionarios están perdiendo sus puestos y el gobierno los reemplaza con miembros de las fuerzas armadas.

Las fuerzas armadas en Cuba constituyen la entidad más eficiente del país. Al mando de GAESA, la empresa que maneja todos los negocios en manos de los militares hay un señor llamado Luis Alberto Rodríguez, el yerno de Raúl Castro.

Hay quienes dicen que Cuba ha comenzado a privatizar su economía. Yo diría que continúan militarizando sus empresas y negocios más importantes. Ustedes dirán. Yo sigo confundido.

Guillermo I. Martínez reside en el sur de la Florida. Su dirección electrónica es: Guimar123@gmail.com.

Tomado de Diario Las Americas

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