¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

miércoles, noviembre 10, 2010

La gran farsa nacional argentina


Imagen posteada por bloguista

Por Israel Ben Elazar para Guysen International News

Hasta el día anterior a su muerte, el fallecido ex presidente Néstor Kirchner era repudiado por gran parte del país y defendido sólo por los sectores beneficiados por espurias prebendas y planes sociales insuficientes para una subsistencia digna, pero que servían para mantener el clientelismo de los sectores más pobres, que paradójicamente, fueron los que mayoritariamente lo votaron a él y a su mujer Cristina Fernández, la actual presidente. Con su muerte súbita, Kirchner, un corrupto populista enriquecido ilícitamente, que tenía abierta 20 causas penales en su contra, cuyo destino inexorable hubiera sido el escarnio y la cárcel, pareciera haber logrado una inmerecida redención.


Para que esto ocurriese, coadyuvaron la casi totalidad de la clase política, el periodismo con una exagerada y parcial cobertura, los sindicalistas, dirigentes comunitarios y opositores, que en lugar de expresar el pésame de rigor a la viuda e hijos, sobreactuaron las condolencias y prácticamente se refirieron al extinto, como si se trataría de un prócer o patriota.

Néstor Kirchner, en su gobierno autócrata y luego entre las sombras también en el de su mujer, inconcebiblemente para un primer mandatario, junto con sus obsecuentes acólitos, instauró en Argentina, la confrontación, la división y pelea entre la gente, manteniendo a la sociedad en estado de permanente crispación. Hizo un uso vil de los derechos humanos al juzgar merecidamente a militares involucrados en el reprobable y sanguinario golpe militar del 76, pero no sometió a juicio y, por el contrario, encaramó en el poder a los guerrilleros del ERP y Montoneros, co responsables de una de las mayores tragedias que sufrió Argentina en su historia. Máster en el doble discurso, Néstor Kichner denunció en la ONU la participación de la República Islámica de Irán en el atentado a la AMIA en 1994, pero el comercio exterior con ellos alcanzó cifras históricas y no rompió relaciones diplomáticas con el país persa, al que la actual presidente desvalorizando la Justicia de su propio país, invitó a que se dirimiera el rol de los prófugos iraníes con pedido de captura en INTERPOL en un país neutral, iniciativa desairada en fuertes términos por el fraudulento régimen de Mahmoud Ahmadinejad.

El conocer este antecedente, no fue óbice para que en un acto de genuflexión los presidentes de la AMIA y la D.A.I.A, junto con el Congreso Judío Latinoamericano y otras instituciones, ensalzaran la figura de Kirchner, considerándolo prácticamente la reserva moral del país. Los dirigentes comunitarios judíos, un mediático familiar que se arroga la representación de algunas de las víctimas de la AMIA, el oscuro Sergio Burstein, sospechado de operar para el gobierno contra el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, al igual que prominentes rabinos que asistieron al velatorio, también olvidaron el anuncio que había hecho Néstor Kirchner en julio de 2004 ante decenas de testigos, del hallazgo de 45 casetes con escuchas telefónicas que esclarecerían la conexión local del atentado a la AMIA, desmentido al día siguiente “No hay ninguna confusión. Está totalmente claro que lo que yo le dije al señor (Abraham) Kaul -no puede haber una mala interpretación- que lo que se había presentado en la causa son los recibos de quienes se llevaron los casetes”. Corroborando la proclividad al doble discurso de Kirchner, Luis D’Elía, el piquetero y defensor a ultranza de Irán, país al que visitó en un par de oportunidades, y quien organizó agresivas marchas de protesta contra la embajada del Estado de Israel en ocasión de la guerra en Gaza, reveló que en el primer tramo de su gobierno Néstor Kirchner le pidió decir cosas que él no podía manifestar por su condición de presidente de la Nación. Su carácter de alter ego quedó patentizado."Yo hago una confesión: durante 3 años fui la voz de él. Dije muchas veces cosas que él no podía decir. Tenía un contacto cotidiano hasta la muerte de Martín Cisneros", dijo en diálogo con Radio 10. "Me llamaba a la mañana y me decía: “¿Luisito podés decir esto?", contó en una extensa entrevista en la que recordó sus vivencias al lado del ex presidente Kirchner, a quien velaban en la Casa Rosada.

El dirigente piquetero recordó que el fallecido jefe de Estado fue "siempre su jefe político", incluso cuando tuvo divergencias que lo sacaron de su cargo de secretario de Estado. Lejos de la actitud de D’Elía (quien mantiene estrechos vínculos con el presidente venezolano Hugo Chávez, considerado socio de negocios de Kirchner) y de la mayoría de los políticos que pronunciaron hipócritas y laudatorias consideraciones sobre el fallecido ex presidente ensalzando su figura, con una sinceridad y valentía de la que adolecen los antes nombrados, el piquetero Raúl Castells, diferenciándose nítidamente declaró: "Hoy es el día de la hipocresía nacional". "Respetamos el dolor de sus familiares, de su gente, pero nosotros no lloramos a Néstor Kirchner. No nos parece que sea ni un mártir, ni un héroe, ni un patriota, ni un demócrata". Refiriéndose al vicepresidente Julio Cobos, al que Néstor Kirchner detestaba, la presidente Cristina Fernández y los miembros de su gobierno odian y sindican como traidor, afirmó que le pareció "espantosamente hipócrita" y agregó, en declaraciones a FM Continental: "no entiendo a los políticos que teatralizan el dolor. En medio del prolongado velorio para darle el último adiós al ex presidente Néstor Kirchner, ante una miríada de gente que fue a expresar su dolor y homenaje espontáneamente, junto con otras convocadas por los aparatos sindicales y del gobierno, se introdujo en sordina el lamentable uso político de su muerte, con anuncios prematuros y extemporáneos de la candidatura para la reelección de su viuda, la presidente Cristina Fernández, quien al no permitir el acceso a las exequias de su marido al vicepresidente Cobos ni al ex presidente Duhalde, evidenciaba su intención de persistir en el estilo de confrontación de Néstor Kirchner. El intento de agresión a los periodistas Leuco y Bravo corrobora que no hay espacio para la disidencia. La gravitación de Máximo Kirchner, creador de “La Cámpora”, y su arribo a la Rosada para asesorar a su madre, se advertirá en el futuro inmediato. Verbigracia, analizando y observando desde un prisma psicológico su personalidad, provocador y obsesivo con las encuestas desfavorables y la opinión negativa de los medios a los que pretendía controlar, Néstor Kirchner, quien apostaba al caos y llevaba al país a una segura confrontación, y que albergaba un miedo cerval a ser encarcelado, tal vez inconcientemente, columbrando su ocaso y desoyendo la recomendación de sus médicos, haya preferido no cuidar su deteriorada salud para morir precozmente y transformar su destino ominoso, en un inmerecido reconocimiento post mórtem.

Tomado de Guysen International News

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