¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

viernes, octubre 15, 2010

EL plan de rescate de los 33 mineros de la mina San Jose de Chile se fraguo en Houston, Texas


El dueño de Driller Supply International, Greg Hall, muestra una carta fechada el 17 de septiembre de los 33 mineros chilenos atrapados.

Por Zain Shauk
Copyright 2010 Houston Chronicle
Oct. 14, 2010

A una distancia de más de 4,000 millas del lugar donde se encuentra la mina en la que 33 mineros chilenos esperaban para ser rescatados, Greg Hall yacía despierto en su cama, dando vueltas en medio de la frustración y la incertidumbre.

Este veterano de la industria de perforaciones oyó en agosto que la fecha de rescate de los mineros atrapados en el fondo de la mina sería tal vez en diciembre, pero eso no le impresionó.

“Me iba a dormir y me despertaba una hora después, más o menos, pensando en esos muchachos allá abajo en la mina, con 2,000 pies de rocas sobre sus cabezas… Eso me intranquilizaba”, dijo Hall.

Hall hizo llamadas de día y de noche, sentado en su pequeña oficina de dos escritorios en Cypress mientras realizaba operaciones en su calculadora y trazaba un plan de amplio alcance que el miércoles provocó aplausos en todo el mundo cuando los mineros fueron rescatados.

El proyecto conocido como Plan B, ya que era el segundo de tres que estaban siendo considerados por las autoridades chilenas, empezó a tomar solidez y se convirtió en una realidad después de que Hall, propietario de la empresa Driller Supply International, que tiene una sucursal en Chile, se puso en contacto con Brandon Fisher.

Fisher es el presidente de una empresa en Pennsylvania, llamada Center Rock, que posee un taladro de perforación de gran potencia que hizo posible el trabajo de rescate.

Juntos coordinaron con funcionarios chilenos y perforadores para llevar adelante dicho plan, ya que éste acortaría la fecha de rescate en dos meses.

“Todos estaban dando saltos, gritando de alegría y abrazándose”, dijo Fisher, quien junto con Hall se encontraba en las proximidades de la mina para supervisar las operaciones de perforación hasta que se completaron.

“La mayoría de la gente lloraba. Fue un momento increíble”, agregó Fisher.

Un trayecto serpenteante

Esas labores de rescate no tenían precedente, lo cual constituía una de las razones principales para la esperada demora en llegar al sitio donde estaban los mineros.

El equipo de trabajadores tendría que perforar un túnel lo suficientemente ancho como para llevar a cabo el rescate, pero tenía que hacerlo a través de una línea serpenteante que se estableció cuando se descubrió por primera vez a los mineros atrapados.

Los equipos de perforación que se usaron para cavar ese hoyo tuvieron que adentrarse por un trayecto serpenteante debido a las rocas duras que había en el camino.

El equipo de Fisher desempeñó un papel fundamental en otro rescate de nueve mineros en 1998, los cuales fueron rescatados tras haber quedado atrapados en la mina de Quecreek, en Pennsylvania. Sin embargo, en esa oportunidad de perforó un túnel derecho de 230 pies de profundidad, según explicó Fisher.

En Chile, el equipo de trabajadores tuvo que usar la tubería de perforación de la empresa de Hall, la cabeza perforadora de la compañía de Fisher y otros equipos mientras trabajaban en el hoyo existente de 2,300 pies de profundidad, con la esperanza de que no desplazarían rocas subterráneas, informó Hall.

Eso no fue una tarea fácil, indicó Kevin Stricklin, administrador de seguridad para minas de carbón en el Departamento de Salud y Seguridad Minera de Estados Unidos, que estuvo involucrado en la supervisión de las labores de rescate en la mina de Quecreek.

“Si rompían la línea de aire, básicamente habrían tenido que empezar todo el proceso de nuevo”, dijo Stricklin.

Al final, el plan que se originó en una oficina en un suburbio de Houston pareció funcionar, aunque no sin ciertos desafíos.

Después de que Hall, valiéndose de sus conexiones con funcionarios chilenos y a través de la sucursal de su empresa en ese país, presentó la idea y sugirió que se usara el equipo de Fisher, las labores de perforación confrontaron dificultades cuando las cabezas de las perforadoras se deterioraron debido a la dureza de las rocas en las profundidades del terreno.

El ritmo de perforación disminuyó de 20 metros por hora a menos de cuatro metros por hora, lo que obligó a los trabajadores a cambiar y reparar las cabezas de perforación cada 12 horas.

Hubo un momento en que los trabajadores impulsaron una perforadora desgastada con tanta fuerza que rompió. Esto provocó la suspensión del trabajo por cinco días mientras los trabajadores recuperaban las piezas, explicó Hall.

Las dudas

Los desafíos que los equipos del Plan B tenían que enfrentar con respecto a rocas muy duras parecieron en un momento dado poner en duda los esfuerzos de rescate, ya que el equipo de trabajadores debatió la idea de abortar las labores después de varios intentos problemáticos.

“Debo admitir que tuve dudas acerca de la posibilidad de terminar el hoyo”, expresó Hall.

El equipo de trabajadores culminó los esfuerzos el 9 de octubre, después de 33 días de perforaciones y tres fases para ampliar el hoyo a un diámetro de 26 pulgadas, en su punto más estrecho. La colaboración, que involucró a expertos y empresas de diversas partes del mundo, superó las estimaciones de que se haría en seis semanas, según Hall.

Cuando se logró la tarea, sonaron las sirenas y el aroma del champán impregnó el aire.

“De hecho, dimos unos pasos de un baile chileno, fue una pequeña celebración de la vida”, concluyó Hall.

Via Baracutey Cubano

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